sábado, 26 de enero de 2013

El gran idiota


En general, no me suele afectar mucho lo que escriben los charlatanes pseudocientíficos, leo lo que escriben, me río y poco más. Normalmente, el engaño es burdo y la ignorancia de la que hacen gala les deja en pelotas con relativa facilidad. Sin embargo, en algunos casos, uno no puede evitar una cierta ira al leer determinadas opiniones y este es el caso del ínclito Fernando Narayana o como quiera que de verdad se llame.
Por si alguien no lo conoce es un engreído sin fundamento que presume de oponerse a la ciencia por dogmática simplemente porque es incapaz de entender el más básico de los conceptos. Se trata de un tipo un tanto peculiar que arrastra un odio a la ciencia absolutamente irracional. En su opinión, cualquier conocimiento procedente de la ciencia es, simplemente por su origen, no sólo falso sino que además es engañoso.



Si quieren comprobar algo de la diarrea mental del interdicto no tienen más que dejarse caer por su blog que, bajo el sugestivo nombre de Reto a la Ciencia,contiene algunos de los desparramos mentales más grandes que uno pueda encontrarse en lengua castellana. Eso sí, podrán intentar leerlo en una mezcla de colores, tipos de letra y alineamiento de textos dignos de un orate. De lo que, naturalmente, Nano no tiene la culpa sino que es la conspiración judeo-masónica liderada por Google la que hace todo lo posible para que no pueda accederse a la relevante información que Narayana comparte, de forma gratuita, con toda la humanidad.

Alguna vez lograré averiguar cómo se las arreglan los cientos de miles de científicos que hay en el mundo para, cuando logran descubrir algo bien sea en relación al cosmos, a la biología, a la medicina o a cualquier otro ámbito del conocimiento humano, elaborar una mentira para intentar engañar al bueno de Fernando. Pero no caigan mis lectores en la tentación de argumentar que gracias a la ciencia tenemos medicinas que curan enfermedades, vacunas que previenen otras, hornos de microondas que calientan los alimentos, satélites en órbita que nos dan con exactitud la posición o cables de fibra óptica que trasladan nuestras comunicaciones a la velocidad de la luz bajo los océanos por citar sólo unos pocos ejemplos. No, los lectores están equivocados, la ciencia aplicada, la tecnología no tiene nada que ver con la ciencia según nuestro amigo Narayana.

Nano cree que la relatividad es un engaño, pero ignora que las correcciones relativistas son las que proporcionan precisión al GPS, no cree que existan las radiaciones electromagnéticas ni la interacción de éstas con la materia por lo que el principio que hace que se caliente la comida en el microondas (la fricción entre las moléculas de agua al excitar los modos de rotación de esas moléculas por la radiación de microondas) debe ser mentira.

Narayana afirma, además que científicos como Fleming (descubridor de la Penicilina), Liebig o Einstein no sólo no han aportado nada a la humanidad sino que forman parte de la mafia científica, de los grandes muñidores de un engaño a la humanidad que sólo él es capaz de apreciar.

Hasta hace algún tiempo, pensaba yo que Fernandito ha debido padecer o padece alguna clase de idiocia y no le daba mayor importancia a sus desvaríos. Me parecían inocentes e inocuos: nadie puede ser tan idiota como para no darse cuenta de que a este lo debió montar un becario que miraba los planos al revés o que cuando hizo las soldaduras le dejo varios cables pelados que hacen algún que otro cortocircuito pero resulta que recientemente leí este comentario suyo en La Ciencia y Sus Demonios en el que, sin ningún rubor, afirma (la ortografía es suya):


Yo me apunto, por ejemplo, a curar el cancer en base solamente a la alimentación y en cuestión de pocas semanas. También explicaría que es el cancer y la razón por la cual la medicina oficial nunca podrá curarlo sino solo disminuir efectos, y eso en el mejor de los casos.

Fernando, ese que cree que la ciencia es un engaño, el mismo que afirma que la astrología es seria, va y con dos cojones afirma, con una falta de vergüenza sólo al alcance de unos pocos, que puede curar el cáncer. Pero no sólo eso, Fernando, que carece de toda instrucción en Medicina, es capaz de enseñarle a los médicos (que en el peor de los casos han dedicado media vida a estudiar la enfermedad) por qué no pueden curarla.

He dicho hasta la saciedad que si hay algo que me repugna es la charlatanería en el ámbito de la salud. Con tres casos recientes de cáncer entre mis allegados, que el idiota este se permita afirmar que es capaz de curarlo sólo con la alimentación me ha irritado enormemente. Así que, Fernandito, hasta ahora creía que sólo eras un idiota en las cuatro acepciones del diccionario de la RAE recogidas arriba, ahora, además de idiota, pienso que eres un sinvergüenza.
Nuestra querida eminencia cuántica diferencial despierta admiración en todo el mundo, es igualmente capaz de organizar viajes a la Antártida, opinar sobre entrelazamiento cuántico y, pese a todas las evidencias en su contra, ser el paradigma de un fanático de la ética. Además, todo ese conocimiento, lo pone libremente a disposición de todos a “coste 0”. Tiene una página web muy visitada y, escriba lo que escriba, una legión de seguidores que le defiende.

Rafa no sólo es capaz de todo esto, como hemos venido mostrando en este blog, sino que se las arregla bastante bien para sobrevivir a base de conferencias, participación en seminarios y congresos, etc. Este trabajo, por si fuera poco, le requiere poco esfuerzo, cosa que le viene bien porque, como hemos demostrado, lo de trabajar no le va mucho. Si analizamos estas circunstancias, desde un punto de vista aséptico, no podemos por menos que concluir que es un triunfador, un genio ya que es capaz de sobrevivir sin dar un palo al agua.


Como quiera que alguien pudiera estar interesado en seguir una carrera similar o, simplemente, querer convertirse en uno de los miembros estrella del team de nuestro gurú, os voy a proporcionar una serie de puntos que os permitirán triunfar en el negocio de la ciencia libre. Aquí tenéis una guía que establece los pasos básicos para convertirse en un charlatán pseudocientífico. Debéis tener en cuenta que esto sólo es el principio. Para tener éxito, además de seguir estos pasos, deberéis cuidar otros aspectos más prosaicos como la imagen, las técnicas de presentación, la dicción, la retórica, etc.

Vamos a por ello:
El primer punto importante a tener en cuenta en nuestra carrera en pos del reconocimiento pseudocientífico es el tener una teoría. Los contenidos de la teoría importan poco, de hecho son irrelevantes, lo que es clave es que la audiencia nos asocie, de forma inequívoca, con la teoría. Fijaos en Rafa y su Radiofrecuencia Cuántica Diferencial. ¿Cómo nos hacemos con una teoría? Bueno, lo mejor es partir de una parte de la ciencia que te parezca atractiva y dentro de ésta parte de la ciencia deberemos buscar una teoría que se imparta en un nivel de enseñanza secundaria o menor (recuerda siempre que tu audiencia objetivo no tiene un nivel formativo superior en ciencias así que cuanto menos sofisticada sea la teoría mejor). Otro punto importante es que, a ser posible, deberá tratarse de una teoría científica que se ha demostrado errónea por la ciencia (por ejemplo, la teoría del étero del flogisto) o que ha sido abandonada o superada por la ciencia moderna (modelo atómico de Bohr). Una última cosa, deberás darle un nombre reconocible a tu teoría.
Bien, ya tienes tu teoría objetivo, ahora es necesario trabajar un poco para que nos sirva para nuestros propósitos. Lo que hay que hacer es malinterpretar o tergiversar uno o varios de los postulados de esa teoría. Por ejemplo, en el caso de la teoría del flogisto podremos hablar de la influencia del plasma bariónico sobre el flogisto o, en el caso del modelo atómico de Bohr, plantear el efecto que la aceleración de Coriolis tendría sobre el giro de los electrones. El objetivo es establecer un nuevo espacio que nos permita ampliar esa teoría de acuerdo a nuestras necesidades.
Necesitarás referencias que sustenten tu teoría. Para conseguirlas, deberás buscar literatura sobre tu principio científico. Es especialmente importante encontrar referencias en revistas que puedas encontrar en cualquier quiosco, para nada revistas especializadas (esas se dedican a la ciencia dogmática, recuérdalo). Muy Interesante es una buena referencia, otra magnífica referencia, en inglés, es el Journal of Scientific Exploration, otra podría ser Discovery DSalud, cuando avances verás que hay muchas. Además de las publicaciones deberás buscar información en sitios web alternativos. No te olvides, por supuesto, de los artículos publicados en las secciones de ciencia de los diarios generalistas, éstos te servirán para soportar tu teoría.
Un problema con las teorías científicas es que, en algunos casos, contienen descripciones cualitativas y formulaciones matemáticas. Se trata de algo peligroso porque te puede dejar en evidencia. Por lo tanto, deberás ofuscar y tergiversar las descripciones cualitativas y, por supuesto, las matemáticas que encuentres en esas publicaciones de referencia. La idea es oscurecer al máximo las explicaciones para evitar que alguien pueda seguirlas. No te preocupes, tus seguidores te agradecerán esto porque así pueden darle el significado que ellos quieran a los conceptos de tu teoría y, al sentirse partícipes y contribuyentes a la misma, apoyarla a muerte que es lo importante (recuerda que tú te debes a tu público y no al avance de la humanidad).
Ahora viene el aspecto clave y es que tu teoría debe servir para explicar todo, absolutamente todo lo existente en el universo observable. Desde el comienzo del tiempo, el tamaño del universo, los agujeros negros, la estructura atómica, la percepción extrasensorial, etc. De nuevo, fíjate como lo hace Rafa con la RFD. Para ello, tendrás que inventar y asociar propiedades a cosas que no las tienen. Por ejemplo, podrías hablar de la velocidad de los electrones y usar esa velocidad para explicar el inicio del tiempo. Aquí debes ser imaginativo y ambicioso e intentar encontrar relaciones con otros fenómenos científicos o, mejor aún, espirituales. Pero recuerda que tu teoría debe ser el punto focal, qué mejor teoría del todo que una que parte de un principio científico aprendido en la enseñanza secundaria así que en cualquier argumento recuerda el incluir la coletilla “como se demuestra a través de la XXX (nombre de tu teoría)”.

Olvida usar las matemáticas, las matemáticas son difíciles y peligrosas. Recuerda la sociología y demografía de tus futuros seguidores. Tus futuros seguidores no tienen una formación superior en ciencias, en general se trata de gente que odia la ciencia. Los que tienen formación en ciencia no serán seguidores tuyos así que, lo más probable es que se trate de gente a la que se le atragantaron las matemáticas (que es una mayoría de la población). Recuerda que tu modelo debe ser holístico, no intentes caer en el reduccionismo absurdo que proporcionan las matemáticas. En cualquier caso, como una teoría científica sin fórmulas tiende a ser como una primavera sin flores no queda mal plantar alguna que otra fórmula pero recuerda que eso siempre es el flanco débil para los ataques de los malvados pseudoescépticos. Si decides asumir el riesgo y poner una ecuación fundamental en tu teoría deberás tener en cuenta varias cosas:
No la copies de un libro de ciencia, algún pseudescéptico podría conocerla y ponerte en apuros. Es mejor inventársela, de esa forma podrás darle el significado que quieras y poner en aprietos a los pseudoescépticos en las discusiones.
La fórmula debe ser visualmente atractiva, usa el editor de fórmulas de Word, busca los símbolos más atractivos que puedas encontrar y combínalos de forma imaginativa.
Procura que sea razonablemente corta (recuerda el éxito de E = mc2). Si la fórmula es muy larga corres el riesgo de no acordarte de ella en los debates o de equivocarte.
Procura incluir algún símbolo numerológico o cabalístico, el número áureo (phi) es un buen candidato.
Recuerda que eres un revolucionario de la ciencia, la ecuación no tiene porque representar algo real, las dimensiones no tienen porque ser las adecuadas y es mejor que no tenga significado así se lo puedes dar sobre la marcha.
Necesitarás, al menos, una docena de nuevos términos. Lo mejor es reusar los mismos términos que usan los científicos pero con un significado nuevo, enteramente diferente. Es muy importante no revelar el significado preciso que le confieres a estos términos para no encerrarte en tu propia jaula y así poder expandir tu propia teoría. Es también importante que los términos que uses sean atractivos (fíjate lo que hace Rafa con el término convolución). Ten en cuenta que este vocabulario es el que te va a permitir hacer frente al fuego de barrera de los críticos cuando, después del primer embate, tengas que proporcionar “tu” definición de esos términos. Cuánto más impreciso sea el significado que le des, más posibilidades tienes de cansar al pseudoescéptico tocapelotas de turno y hacer que éste abandone el debate y este abandono va a reforzar tu teoría.
Escribe al menos una frase que use todos esos nuevos términos al mismo tiempo. Utiliza libremente frases anidadas en modo pasivo. Ten en cuenta que la mayoría de la gente no entiende de ciencia, cuando leen un libro o artículo de ciencia lo único que ven son frases eternas, en estructuras sintácticas complicadas y que, para ellos, carecen del mínimo sentido. Es ese estilo el que tienes que imitar con tus nuevos términos. Esa frase clave es una gran herramienta para alimentar a tus oyentes frente al ruido de fondo de los científicos de verdad y pseudoescépticos. Cualquiera capaz de leer una frase como “La fuerza de magnetismo es el resultado de un momento generado por las sombreas del vórtice energético asociado con la energía electromagnética que causa una variación en el eje Z de las cuatro dimensiones espaciales” y afirmar, a continuación, que la entiende será identificado como colega.
Procura ignorar hasta la más mínima evidencia en contra de tu teoría recogida por cientos de millares de científicos en millones de experimentos durante los últimos cientos de años. Existe una gran variedad de formas en las que puedes esquivar las evidencias:
Puedes ignorarlas.
Puedes explicar que todos esos científicos desconocían la esencia de tu teoría y que, por lo tanto, hicieron los experimentos equivocados o, simplemente, interpretaron de forma incorrecta los resultados.
Puedes invocar la conspiración internacional de la ciencia dogmática que lleva siglos persiguiendo y acallando a los científicos realmente independientes (citando, por supuesto a Galileo, Einstein y Tesla, entre otros que te hubieran concedido el premio Nobel por tus descubrimientos) y que sólo ha dejado a la chusma científica mediocre, incapaz de hacer más que esos pobres experimentos.
Puedes hacer uso de la idea paranoica de que los únicos experimentos concluyentes son los que involucran directamente a los sentidos humanos, si no puedes sentir el calor en tu piel ni el resplandor con tus ojos entonces el experimento no es real. ¿Por qué alguien tiene que creer lo que dice una máquina?. Al fin y al cabo, la internacional científica dogmática está financiada por los fabricantes de instrumentación científica.
Cuando alguien te critique asegúrate de intentar hacer que se sienta culpable por tener la mente tan cerrada, porque lo único que acepta es la fría y dura realidad. Coméntales a tus críticos que científicos como Einstein abrieron nuevos caminos en la física sobre la base de la intuición y siendo de mente abierta cualidades que, como todo el mundo sabe, posees en grado extremo. Ignora, por supuesto, el hecho de que esta afirmación no es correcta e invoca, si fuera necesario, a la internacional científica dogmática alguna cita escogida de Einstein no está mal, no importa que sea incorrecta y hay cientos de ellas por Internet.
Elabora un artículo sobre tu teoría y envíalo a una revista científica de prestigio, por ejemplo a Nature. Cuando veas que no se molestan en responder con una carta de rechazo hazlo público y afirma que este hecho sólo tiene dos posibles explicaciones:
Que la ciencia moderna no tiene argumentos para rechazar tu teoría, que has dañado su ego colectivo con tu brillantez y que han elegido no responder porque son demasiado orgullosos para admitir la derrota o
Que la internacional científica dogmática ha intentado destruir tu teoría porque se acercaba demasiado a la verdad que nos ocultan. En cualquiera de los dos casos, tu teoría sale reforzada por el rechazo silencioso y eso es lo verdaderamente importante. Ahora estás en la posición de decirle a cualquiera que se preocupe de escucharte que la ciencia moderna no puede rechazar tu teoría por lo que no queda ninguna duda de que ésta es correcta. Puedes dar un paso adelante y ser proactivo solicitando una refutación directa de científicos reconocidos dentro de la comunidad científica (por ejemplo, Ed Witten). Cuando ninguno de estos científicos quiera perder su tiempo intentando enseñarte física de secundaria, puedes anunciar con orgullo que la ciencia no puede refutar tu teoría.
Malinterpreta y tergiversa la esencia del método científico. Olvida el hecho de que las teorías deban ser falsificables o que deban proporcionar predicciones directamente verificables para ser tenidas en cuenta. Fuiste cuidadoso al evitar hacer definiciones precisas ¿no? Recuerda que un aspecto importante era que los términos utilizados deberían tener un significado impreciso, esa imprecisión que te permite acomodar casi cualquier resultado experimental es la que impide a tu teoría hacer predicciones concretas de cualquier cosa. No importa para nada el número que obtenga un físico de partículas de su maquinita como no empleas matemáticas cualquier número que salga puede ser explicado por tu teoría. Tu teoría es inmune al método científico, incluso lo mejora. No puede probarse que tu teoría sea errónea así que, por lo tanto, es correcta.
Por último, una vez que tengas en marcha la teoría, formarás parte del mundo de los charlatanes pseudocientíficos, en ese momento podrás empezar a dar charlas, participar en congresos y explotar al máximo el negocio (por ejemplo vendiendo colgantes o DVDs) a través de tu página web. Para sobrevivir en este negocio recuerda que, bajo ningún concepto, deberás criticar las teorías de tus colegas charlatanes, deberás evitar caer en el mismo error de los científicos, que se critican con saña entre sí (fíjate en Lubos Motl y Peter Woit). Por muy absurda que te parezca la teoría de tu colega la debes ver siempre como un apoyo a tu propia teoría. Ya se sabe lo que se dice que entre bomberos no nos pisamos la manguera.

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