sábado, 3 de noviembre de 2012

Joseph G. Burg ..el judio que desmonto el "holocuento"

Título: Testimonio Condensado de Joseph Burg, Judío Alemán Sobreviviente de los Campos de Concentración en el Proceso de Ernst Zündel de 1988 por la ‘Información Falsa’ sobre el Holocausto
Autor: Zundel site

Traducción: Alejandro Villarreal -2009-, -revisión de estilo, 2011-
Impresionante revelación de un judío que derribó el mito del Holocausto en la Segunda Guerra, testimonio que le costó, entre otras cosas, que no fuese admitido en el cementerio judío, y que nadie de la ‘tribu’ pronunciase un elogio en sus exequias.
Ernst Zündel (izq.) y Joseph G. Burg (der) al exterior del edificio de la Corte

Joseph G. Burg fue el décimo segundo testigo llamado por la defensa, él testificó el martes 29 de marzo y el miércoles 30 de marzo de 1988.

Por un periodo de 8 o 9 años anterior al año 1981, Zündel había estado en comunicación por carta y por visitas personales con Joseph G. Burg, un autor judío quien escribió varios libros sobre la Segunda Guerra Mundial. Estos libros incluyen títulos como: ‘Guilt and Fate’ (Culpa y destino), ‘Scapegoats’ (Chivos expiatorios), ‘Zionist nazi Censorship in the Federal Republic of Germany’ (Censura Sionazi en la República Federal Alemana), ‘National Socialist Crimes of Bad Conscience by Germans Against Germans under Zionist Direction’ (Crímenes dolosos del Nacional Socialismo por parte de alemanes en contra de alemanes bajo la dirección sionista) y ‘Major Attacks of Zionists against Pope Pius XII and the German Governments’ (Principales ataques sionistas en contra del Papa Pío XII y contra los gobiernos alemanes). Burg discutió todos estos libros con Zündel y consideró que los recibió bien.
Ernst Zundel

En sus libros, Burg trata el tema de los supuestos campos de exterminio alemanes, Burg habló con cientos de personas quienes estuvieron en Auschwitz y visitó este campo en el otoño de 1945. Burg quiso ver por sí mismo los hornos crematorios, los hospitales y en particular, una pastelería que había sido recientemente construida. También quiso ver las cámaras de gas, aunque en ese tiempo, el gaseo no era una práctica común. Burg no encontró ninguna cámara de gas, él se formó la opinión que nunca existieron tales campos de exterminio, que las cámaras de gas nunca existieron y que tampoco existió ningún plan para exterminar a los judíos en Europa. Estas opiniones fueron publicadas en sus libros y externadas en la correspondencia que sostuvo con Zündel.

Burg también visitó Majdanek en tres ocasiones, allí si encontró cámaras de gas, pero testificó que éstas eran cámaras de desinfección para eliminar piojos y pulgas: estos bichos causaban epidemias. Las cámaras eran instalaciones de uso normal en todos los campos y contaban con letreros visibles con la siguiente leyenda: “¡Atención, gas venenoso!“, junto al símbolo de la muerte. El Zyklon B en ese tiempo fue una fórmula nueva utilizada para desinfectar la ropa, este compuesto destruía los bichos sin dañar las telas.

Después de la guerra, Burg escuchó a muchas personas que alegaban haber atestiguado gaseamientos de personas en Auschwitz y Majdanek. El demostró que tales alegatos o eran insostenibles o era simple propaganda. Hasta el momento, puntualizó, no se ha encontrado documento alguno que muestre alguna orden de gaseos a humanos, o quién y dónde haya construido tales instalaciones de exterminio. Las autoridades alemanas fueron llamadas la “superburocracia”, por lo tanto es significativo que no se haya encontrado ni un sólo documento que hable al respecto.

Burg testificó que habló con cientos de personas, quienes habían prestado servicios y habían operado los hornos crematorios, pero las personas que operaban las supuestas cámaras de gas fueron imposibles de encontrar. Nadie jamás publicó nada, donde afirmara haber sido un operador de las cámaras de gas para el exterminio de humanos. Existe literatura sobre estos gaseos que es completamente contradictoria, ¿por qué?, porque ha sido inventada. Estas opiniones fueron publicadas en sus libros.

En cada campo existían crematorios por una cuestión práctica, mucha gente moría. Cuando los alemanes ocuparon los territorios orientales fueron establecidos grandes campos con sus respectivos hornos crematorios, a medida que la guerra avanzaba. Brotaron epidemias que causaron e incrementaron el número de muertes, la cuestión de los hornos crematorios fue la higiene, el proceso era más salubre que las inhumaciones y se necesitaba menos espacio.

Como en cualquier otra actividad en los campos, los prisioneros se encargaron de la operación de los crematorios, éste era el trabajo más difícil debido a las altas temperaturas y el manejo de los cuerpos. Los prisioneros trabajaban, por lo general, durante tres turnos. Los prisioneros hacían este trabajo voluntariamente y se les convocaba mediante el Consejo judío o a la Guardia judía [escogido entre los prisioneros], la cual cooperaba con las SS alemanas.

Cuando los crematorios funcionaban a toda su capacidad, las chimeneas expulsaban una gran cantidad de humo, y lógicamente, dependiendo del clima o la hora del día, el color de las emanaciones lucía diferente. Las personas inventaron relatos de que algo malvado se llevaba a cabo allí, ellos decían que se estaban quemando seres humanos vivos, ellos inventaron el relato de que cada crematorio era una cámara de gas. Incluso se llegó al punto de que los autores de tales relatos echaban a volar tanto su imaginación que decían que cuando se expelía un humo azulado de las chimeneas, significaba que un judío estaba siendo quemado.

Otros inventaron el relato que judíos aún con vida habían sido introducidos dentro de los hornos. Burg testificó que a él le habría gustado ver a un judío ofrecer tales historias durante un proceso legal. Dijo que a tal judío se le tendría que forzar a realizar un juramento rabínico, portando su kipá, sin la presencia de iconos de Jesucristo y con la Biblia hebrea, además en presencia de un rabino o de un judío piadoso, y sólo entonces, este judío debía jurar que habría visto tales cosas. De esta manera los falsos testimonios y los relatos enfermizos se reducirían en un 99.5%, ya que cualquier otro juramento superficial no es moralmente obligatorio para estos judíos.

Durante el tiempo en que Burg fue llevado a uno de estos campos de traslado, dijo que habló con unas 30 a 40 personas sobre las cámaras de gas y con unas 5 a 10 sobre los crematorios. Él contaba con un permiso especial que le permitía visitar las diferentes áreas donde se encontraban estos judíos desplazados. El trató de realizar entrevistas en diferentes guetos y campos, porque ya en ese tiempo él había confirmado la falsedad de tales relatos.

En 1946, Burg asistió a los juicios en Núremberg, cuando se tocaron los temas que involucraban a los judíos. Durante una de estas ocasiones conoció a Ilya Ehrenburg y a un editor judío quienes estuvieron en Auschwitz muchos años. Burg le preguntó al editor si había visto alguna instalación de gaseo para exterminio humano, la respuesta fue negativa. Ehrenburg, quien había sido el jefe de propaganda del Ejército Rojo[soviético] durante la guerra, dijo a Burg que él había estado en Auschwitz, pero tampoco había visto nada de gaseos. Burg discutió esta información con Zündel en términos generales, Burg no entendía la razón del énfasis en los gaseos.

Burg mismo, siendo hijo de padres judíos, pasó muchos años en Transnystria, un área dispuesta por los alemanes para gente indeseable como los judíos. Los judíos fueron proscritos debido a que habían colaborado con el Ejército Rojo. Las personas de esta comunidad vivían en pequeñas villas y pueblos, y tenían que arreglárselas por sí mismos, y por lo tanto, estaban en una situación peor que la de los campos de trabajo[la situación real, no la ficticia del exterminio]. En los campos, las autoridades alemanas vigilaban y veían por los prisioneros, ya que, generalmente, eran utilizados para el trabajo, pero en las otras áreas, los judíos sufrían ataques por parte de otros grupos étnicos vecinos, pero no por parte de los alemanes.

En 1946 y 1947, Burg vivió en Freising, un campo para judíos desplazados cerca de Múnich, en el lado estadounidense, el director era un oficial judío estadounidense. Aquí, Burg sirvió en muchas tareas: organizó la policía, el diario y los asuntos culturales. Organizó grupos y los llevaba a los alrededores de Baviera para mostrarles los lugares de interés, museos y castillos. Sus experiencias en los campos se incluyen en el libro ‘Guilt and Fate’ (Culpa y destino).

Burg había leído un pasaje del texto ‘Did Six Million Really Die?’ (¿Realmente murieron seis millones?):


Las primeras propuestas nazis respecto a una solución de traslado a Madagascar se hicieron en asociación con el Plan Schacht de 1938.

Burg testificó que la migración de judíos de la Alemania nazi, la cual no terminaría en Palestina, fue obstaculizada por los sionistas. Los sionistas impidieron que los judíos se refugiaran en cualquier otro país debido a su interés en Palestina, aún más, la mayoría de los países impidieron su entrada a la migración judía.

El Reich alemán quería que los judíos se fueran, cómo y cuándo eran cuestiones secundarias para ellos. La gente a las órdenes de Goering quienes se encargaban del asunto de la cuestión judía decidieron un plan, aconsejados por el fundador del movimiento sionista Theodor Herzl, el cual significaba mover a los judíos hacia Uganda o a Madagascar, ambas colonias francesas. El plan no resultó, pero la existencia del plan en sí demuestra, por lógica, que el exterminio de judíos nunca existió, además, su fuerza de trabajo era necesaria. Burg enfatizó que no existió ningún exterminio de judíos por parte de los alemanes.

El Acuerdo de Transferencia de Haavara de 1944, fue uno de los más importantes incidentes dentro del marco del Holocausto. Bajo este acuerdo, aproximadamente 2.5 millones de judíos serían canjeados por camiones. El acuerdo nunca se llevó a cabo debido a que los sionistas no podían trasladar tal número de judíos hacia Palestina.

Burg había descubierto que los líderes sionistas en Alemania pidieron, desde el año 1933, que los judíos portaran obligatoriamente una estrella amarilla de seis picos en sus ropas. Los sionistas vieron en esta acto, no un insulto, sino un gesto heroico, tal y como las SS portaban la suástica. En 1938, el director del movimiento sionista en el Tercer Reich, generalizó el uso de la estrella amarilla hexagonal entre los judíos, en contra de los deseos, tanto de Goering como de Goebbels.

Burg escribió en sus libros sobre la cooperación que existió entre los líderes del Sionismo con las organizaciones nazis alemanas, incluyendo la de David Ben-Gurion. Varios días después de que Hitler fuera nombrado Canciller, el rabino Leo Baeck, un líder sionista en Alemania, anunció públicamente que los intereses de los judíos eran idénticos a los intereses del Nacional Socialismo. Burg testificó que Baeck quería decir Sionismo sin generalizar a todos los judíos. Los sionistas de ese tiempo en Alemania constituían el 1.5% de la población judía. Unos cuantos días después, otro líder sionista hizo una declaración similar. El sentido de estas declaraciones, testificadas por Burg, fueron las siguientes: “Nosotros, los judíos nacionalistas, es decir los sionistas, estamos de acuerdo con este régimen. No nos avergonzamos de nuestras convicciones nacionalistas“. Los alemanes, quienes tuvieron que lidiar con la cuestión judía, cooperaron inmediatamente con esta minoría de judíos, con el fin de demostrarle a todo el mundo que no eran anti judíos, sino que al contrario cooperaban con ellos.

A principios de los años 30 del siglo pasado, como resultado de esta cooperación entre nazis y sionistas, aproximadamente 120 mil judíos emigraron de Alemania a Palestina. Sin embargo, comenzaron las dificultades con Gran Bretaña, que regía Palestina, negándose a aceptar más migración debido al malestar árabe.

Los sionistas en Alemania organizaron escuelas para los niños judíos, donde se impartían las clases en hebreo, talleres para los jóvenes, etc., todo con el fin de asegurar que fueran trasladados a cualquier lugar dentro de Palestina. Los sionistas estaban interesados exclusivamente en una migración hacia Palestina, y se aseguraron que, fuera de esta nación, ningún otro país admitiera a los judíos. Los nazis estaban interesados en trasladar a los judíos a cualquier lugar disponible. No obstante, la cooperación entre sionistas y nazis continuó a través de personas como Adolf Eichmann, Golda Meier y David ben Gurion hasta 1942, cuando los líderes sionistas consideraron que ya habían alcanzado su objetivo. Burg declaró que incluso en este punto, la derrota de Alemania ya se vislumbraba y los sionistas se comportaron “como ratas abandonando la nave que se hunde“.

Burg discutió el tema de la cooperación nazi y sionista muy frecuentemente con Zündel. Burg creía que los sionistas eran verdugos y que los alemanes habían caído en su trampa. Para cubrir su rastro, los sionistas se comportaron como el astuto ladrón quien confronta a la policía diciéndole, ¡detengan al ladrón! La tarea de Zündel fue luchar contra esto y Burg declaró que le ayudaría, ¿por qué?, “porque de otra manera, nunca llegará la reconciliación de estos pueblos. La verdad emerge poco a poco, pero el odio en contra de los judíos crece, incitado por los sionistas“.

Zündel dijo que gracias a su libro ‘Guilt and Fate’, publicado en 1962, se convirtió en lo que ahora es, un luchador por la verdad, un luchador en contra de las falsas acusaciones hechas al pueblo alemán.

Burg testificó que no hubo un exterminio en los campos de concentración, los prisioneros saludables fueron utilizados para el trabajo. Burg quiso demostrar que incluso en Birkenau, donde supuestamente ocurrieron los gaseos, las mujeres y varones judíos pudieron obtener algún trato especial. Un ejemplo de esto fue Benedikt Kautsky, un judío quien tuvo una profunda afinidad con el movimiento marxista socialista. Kautsky estuvo en Birkenau durante la guerra realizando labores de oficina, su madre, de 79 años, también fue enviada a este campo. Cuando ella enfermó, la alojaron en una habitación separada, con una dieta especial ordenada por el médico. Esto fue “trato especial”, otorgado para prolongar la vida de esta mujer, aún si no sanaba. Ella murió a la edad de 80 años. Cuando el Dr. Kautsky fue liberado, regresó a Viena, Austria, donde continuó su trabajo científico. En 1946, inmediatamente después de su liberación, el Dr. Kautsky fue uno de los primeros ex prisioneros en publicar un libro, en alemán con el tituló ‘Teufel und Verdammte’ (El demonio y los condenados). Burg testificó que este libro era veraz y tenía verdadero valor histórico, sin embargo, toda la edición fue destruida. Un año y medio después, el Dr. Kautsky publicó otra edición en la cual reescribió algunos pasajes e hizo cambios, aunque no lo modificó por completo. No existía documentación acerca de cámaras de gases y Kautsky mismo admitió que nunca vio una cámara de gas por sí mismo.

En ‘Schuld und Schicksal’ (Culpa y destino), Burg trató el tema de los guetos de Varsovia y Lodz [Polonia]. Cuando las tropas alemanas ocuparon Varsovia, quisieron concentrar a toda la población judía. Allí habían existido auténticos guetos por siglos, pero los judíos emancipados o que asimilaron la cultura huésped se alejaron de estos lugares. Ahora los alemanes quisieron tener a todos los judíos reunidos, en un sentido práctico, el gueto también servía de protección a la población judía.

Los sionistas estaban felices con este arreglo, un Consejo judío designado fungió como entidad gobernante del gueto. Ellos contaban con su propia policía, con prisiones y cualquier otra cosa. Naturalmente, en algunos de estos guetos se manifestaron irregularidades, un ejemplo fue el abuso por parte del suplente del jefe de la policía, quien posteriormente fue ejecutado. En consideración de Burg, esta ejecución fue la evidencia de que aún los judíos se defendían de la manipulación de la minoría sionista, quienes utilizaban a la mayoría para sus propios propósitos.

En el gueto de Lodz, existía una fuerza policial judía, un banco judío, moneda de cambio de uso interno, oficina de correos, estampillas postales de uso interno. Existían talleres para el uso de los judíos. Si existía un plan alemán para exterminar a los judíos, ¿por qué habría talleres?, preguntó Burg, ¿por qué realizar tales gastos?, ¿por qué entrenar a los jóvenes judíos para el trabajo? Gracias a Berlín, testificó Burg, los judíos vivían en un pequeño Israel. Estas cosas no deben ser dichas hoy, porque hoy se debe decir que hubo un “Holocausto” y que los judíos fueron asesinados.

El pueblo alemán, no sólo los nazis, han sido acusados falsamente, y no sólo los alemanes que vivieron en Alemania, sino todas las personas de origen alemán en el mundo. Burg tenía interés en este asunto porque creía que esto provocaba el odio en contra de los judíos, los líderes sionistas, incluso hoy, tienen el interés de promover los pogromos o la persecución hacia los judíos, y Burg ofrecía su testimonio para prevenir esto.

En 1982, Zündel escribió a Burg un par de veces pidiéndole su ayuda en contra de los sionistas de Toronto, quienes le estaban causando problemas. Zündel tenía la convicción de que él podía ayudarle.

Burg discutió frecuentemente con él el tema de la indemnización impuesta a Alemania. Burg pensaba que si el Holocausto no hubiese sido ideado, los alemanes no estarían pagando esta indemnización, pero dijo, “la están pagando“. El trató este tema en su libro ‘Guilt and Fate’, y Zündel lo leyó en la década de los sesenta del siglo pasado. Israel se creó en 1948, y en 1951 todavía no tenía relaciones diplomáticas con la República Federal de Alemania (R. F. A.). En ese año, Israel otorgó al Dr. Nahum Goldman, representante del Consejo Judío Mundial, autoridad para negociar con el Dr. Adenauer, Canciller de la R. F. A., respecto al tema de la culpabilidad alemana. Ben Gurion, mandatario de Israel, exigió dinero a los “malditos alemanes“, pero nunca quiso sentarse a negociar personalmente con ellos. Las negociaciones entre Goldmann y Adenauer resultaron en el reconocimiento de Alemania sobre haber cometido un holocausto en contra de los judíos.

Burg testificó que era muy importante distinguir estos pagos al estado de Israel. Israel no existía durante la guerra, el territorio era Palestina y estaba a cargo de una administración británica. Durante toda la Segunda Guerra Mundial, ni un sólo soldado alemán pisó suelo palestino, entonces, ¿qué era lo que se tenía que reparar?, preguntó Burg.

Israel impuso un documento a Alemania en el cual se declaraba que de cada cuatro judíos europeos, tres habían muerto, y por tales muertos se exigía indemnización. El documento jamás mencionó que 6 millones de judíos murieron, tampoco que ocurrieran gaseamientos o asesinatos. La palabra utilizada en el documento fue “muertes”. La suma inicial fue de 3.5 millones de marcos, pero creció después y no sólo los alemanes de aquel tiempo la pagarían, sino también sus hijos. Estas sumas adicionales fueron justificadas en invenciones de que 40 millones de judíos fueron gaseados, luego que 25, para terminar en 6 millones, cifra que se ha mantenido.

Burg testificó que la razón de la continuación de los juicios por “crímenes de guerra”, tanto en la R. F. A. como en los Estados Unidos, era para demostrar a todos que los alemanes, incluso los que habían nacido en EEUU o en Toronto, eran culpables de asesinar y gasear judíos.

Israel existió bajo la tesis de la realización del Holocausto. El pueblo alemán de la R. F. A. pagó una indemnización a Israel, el cual es un barril sin fondo, a través del dinero ganado por su trabajo honesto.

Goldmann también negoció la parte de aquellos quienes habían sido liberados de los campos, estos fueron quienes realmente sufrieron, dijo Burg, quienes fueron despojados de sus casas y apartamentos, quienes dejaron todo atrás. Se dispusieron oficinas especiales para pagar estas indemnizaciones en todo el mundo, doquiera que Alemania tuviera alguna representación.

Burg habló con Zündel sobre la verdadera fuente de la responsabilidad en la enemistad entre alemanes y judíos. Le dijo que la Primera Guerra Mundial trajo a los sionistas un hogar dentro de Palestina, pero no era una nación. Esto era muy pequeño y debía hacerse todo lo posible para crear el estado de Israel, esto sólo se alcanzaría mediante la guerra. Por lo tanto, tenía que suceder una guerra mundial, y los sionistas tendrían que cooperar con el poder financiero de Wall Street. Estos grupos financieros de Wall Street causaron la Segunda Guerra Mundial, de la misma forma que lo hicieron en la primera. Burg notó que el régimen de Hitler también era apoyado por ellos, porque se suponía que lucharía en contra de los comunistas. Tanto los nacional-socialistas como los comunistas no quisieron subordinarse a Wall Street. El plan de Churchill, junto a los sionistas y los estadounidenses de Wall Street era asegurar que los nacional socialistas y los comunistas se consumieran entre ellos. Chaim Weizmann declaró que estaba ansioso por sacrificar a los judíos alemanes para la fundación del estado de Israel.

Burg creía que Zündel había mostrado una sincera curiosidad sobre la cuestión judía. Zündel era alemán y defendía a su país, dijo Burg. Zündel le dijo que veía en esto el trabajo de su vida, el defender a su pueblo que había sido difamado. Burg también creía que el pueblo alemán había sido difamado. El expresó este punto de vista en sus libros “una y otra vez” y personalmente sufrió las consecuencias por esto. Burg se decía contento porque Zündel había aprendido un poco de él, al no hablar automáticamente de “judíos”, sino en su lugar, hacer énfasis en los “sionistas”.

Si el Holocausto se sigue relatando como hasta el momento, dijo Burg, nunca habrá una relación sincera entre judíos y alemanes, y los líderes sionistas son conscientes de esto. Burg dijo a Zündel que películas como ‘Holocaust’ o ‘Shoa’ son falsificaciones de la historia, hechas con el propósito de mostrar a todos los motivos por los cuales los alemanes deben pagar, hasta por unas cuantas generaciones más.

Burg testificó que si Zündel hubiera ido con la corriente, no habría tenido ningún problema, su vida hubiera sido mucho más sencilla. Era la opinión de Burg que si existieran otros dos o tres como Zündel, también habría mejores judíos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario